Era de noche y junio, Lucia Carmona

Era de Noche y Junio

Hasta los cimientos

Esta ausencia de savia
Hasta en el mismo corazón del árbol
azotado por los vientos de cal
fecundizados,
me regresa la sombra desde el alba
hasta un común destino.

Desde la gris corteza hasta la nube blanca
y con este ancestral dolor de la simiente
porque no sé si en tu surco
está la llaga,
este fin invernal
o la pasión desierta.

Y al fin cada uno tiene
un mundo de salina en cada mano,
si al fin la miel se funde
con la sed poderosa,
impostergable.
Si al fin el grito
desde el cuerpo de mujer desorientado
nos mojará las manos de desiertos.

Y debajo de un viento maduro
apagaré mi antorcha nuevamente,
desataré mi ser anticipado
con milenarios signos de silencio.

Adonde queme el hambre
las hogueras del sol calcinaran la idea
y seré rojo náufrago
agitado, inicial,
como en un destruir las primaveras.
Y la paz buscaré calladamente,
otra vez animal,
de nuevo bestia,
lavándome la angustia con el agua
que brota desde el aire hasta la frente.

Así carnal semilla levantaré con ansias
los cimientos extraños de la tierra.