Hacia una tierra oscura, Lucia Carmona

Hacia una tierra oscura

Medular

 

Penetramos la mueca del silencio

y hasta los muros huelen a raíces,

quemamos la liturgia de la sangre,

cerramos ceremonias de trigo en las arenas.


Ha empujado siluetas la barca milenaria,

tal vez fueron efigies de solitarios dientes

desgarrando la espiga, madurando los meses

con la navaja vegetal del ansia.


Este es el total acto de despejar las venas,

ya no sentimos frío de duros eslabones,

llegó el día del pan

y de la hostia,

la hojarasca en las lápidas desnudas

arde y quema.


No somos emisarios de la región del sueño,

nuestros pájaros sangran

por los picos y a solas,

las semillas escapan de sus lenguas de acero.


El último testigo

ha de contar insomnios,

deletreará lagartos, delineará cadenas,

él,

ha de ser el único transformador del día,

el juez de los pistilos

y el inventor del agua.

Llegó la hora del fuego

cuando crepitan lentamente mieses,

sal en gaviotas y en el crimen calma.


El sol en la ventisca del deseo

nos devuelve a los lobos

en estepas de magia.


Nuestro pan es de pulsos descarnados

Y hasta la muerte muerde su palabra.