La obra de Lucía Carmona nace en soledad, en soledad ensaya sus primeros pasos en las letras. Nadie ––así lo afirma la poetisa–– guio su mano, ni sus proyectos, ni se asoció a sus ideas. Tal vez esta soledad de la creación se refleje permanentemente en su poesía. Porque la poética de Carmona es absolutamente personal. Es inútil tratar de relacionarla con poeta alguno de su tiempo, de su entorno o de la literatura en general. Posiblemente esta manera particular de recibir el legado interior y preparar su exteriorización haya marcado la obra fundamentalmente desde el punto de vista de la visión crítica.
Carlos Anández