Pueblos de la memoria, Lucia Carmona

Pueblos de la memoria

Réquiem por la tierra

  I

 

Tal vez

antiguas arcas

contuvieron maíces funerarios

para que cada niño

se llevara a la boca

tan solo el extravío

de la tierra.

 

Solemnidad del hambre

hasta con campanarios de sal

y una gota de fuego

sobre una gota de agua

para hacer de los frutos

la vida rezumada.

               II

 

Carne de siglos,

por cada surco se abren

mil vientres consumidos

que ya no engendran más

que puras piedras.

 

En estas sombras

pueden caber los remolinos

apagando las velas.

 

Las viejas desgreñadas

olvidaron sus rostros

de tanto reflejarse en la salina

y ahora

pasan las manos por las huellas

como si ya la noche

consumiera los labios,

los ojos, las mejillas,

en un canto feroz,

omnipotente

sin los pechos de madre, sin los hijos

sin la mesa de palo,

sin el sol.

 

 

                  III

 

La mañana es de cobre

y alguien llega,

por la piedra han crecido

las hierbas del insomnio

y una mujer amasa

sin harina y sin pena.

 

La montaña es pequeña

de tanta ruda sangre.