Y Dios entre los paramos, Lucia Carmona

Y Dios entre los paramos

II

 

Ahora

soy minera del vaticinio,

si hundo los pies

en el polen

de las profundidades

mi cuerpo es una oscura repuesta

a la intemperie.


Izada en el momento

en que el animal de la sombra

me contagia la exaltación de sus deseos

cuando ya mis ojos

se acostumbraron al regreso de la mirada

y han dejado de indagar

el gozo del abismo.


Ahora que he subido

a la atmósfera de las confirmaciones,

mi boca clama por la sima,

mis labios claman por la sombra.


Ya no sé si en mi pecho

es la tierra cediendo sus metales

la que abre socavones

de luz

y de tormento.